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30.1.21

Defensa y Justicia campeón: ¡el potrero alcanzó la gloria!

 
El hasta hace poco incógnito Halcón de Varela conquistó Sudamérica coronándose en la Copa Sudamericana. Un logro de un club cuya alegría contagia.

Philippe Alcoy

30.10.20

Jugando con balas


Jugando con balas, al borde de un inmenso patio. 18 hoyos baldíos. 1400 familias aglomeradas a la vuelta del 17 de Octubre. Peronchos armados. Por el Estado. 1400 familias de niños jugando al fútbol en una cancha embarrada en estado de shock. Country, donde vive el peroncho comandante en jefe. Abajo la casilla. Fuego al colchón. “Hermoso día de desalojo”. Casillas no más. Más garitas. Dejá esa muñeca para atrás, es hora de jugar con balas. Los tres chanchitos. Los lobos de los cerdos burgueses. Soplaron con las manos sucias de sangriento fuego. Y 18 hoyos de balas en manos de niña que no juega más con muñeca. Con la muñeca esposada ahora juega. Esposa e hijos, indocumentados por el fuego. Ni tuvieron tiempo para reprimir pacíficamente. “Volveremo’, volveremo’”. Peronchos terratenientes, tenientes, mientes. Falso hablar de pobre no instruido escrito con lágrimas de amargura versadas en testimonio de esperanza destruida, de esos recuerdos que no se olvidan más. Tiren las casillas. Quemen las casillas. Que sea irreversible. Bum bum en la chapa. Bum bum en el cuero. Bum bum en el techo. Bum bum el palazo. Bum bum matracazo. Que no quede ni un pedazo. Peroncho propietario. Amabilidad de informar. Bum bum. Suenan los tambores. Cristi bum bum. Abran camino. Con H. Habrán caminos para la vuelta y revolcarlo al peroncho. Niña juega, bala en mano, a la muñeca esposada con cadenas resquebrajadas, bajo el óxido de un techo en llamas de una casilla de chapas inclinada. La patota y la juventud dorada a lo lejos, coreando cordones policiales, dan la espalda, ocupados en su cantar. “Volveremo’, volveremo’”…

26.10.20

Tengo una historia para contar

 
Tengo una historia para contar. O la tenía. Porque creo que se me olvidó. Era algo sobre un lugar en América Latina (bah, América Latina es para los exteriores. Para nosotros es una ciudad. Qué sentido tiene hablar de América Latina si nuestro público somos nosotros mismos). Seguramente era una historia sobre el campo de deportes número 1. Algún nostálgico flash que por alguna razón me parece interesante contar (pero a quién le importa más que a mí para volver a visitar los rincones ininteresantes de mi autobiografía que no tengo ganas de escribir). Me gustaba escuchar música en tocadiscos. Siempre me gustó la música vieja. Tenía pocos discos (en realidad yo no tenía ninguno, eran discos olvidados de mi familia que nadie escuchaba y me los apropié de facto). En la extremidad del brazo, no había púa (no tengo ganas de explicar por qué). Ingenioso como solía ser (por necesidad o por cabeza dura) le puse una puntita de alambre en el lugar de la púa. Funcionó. Poco a poco rayé todos los pocos discos que tenía. Eran canciones de telenovelas brasileñas de los años 80. Pasaba horas escuchando música en ese viejo artefacto, dado por muerto y por mí resucitado. El gemido del rodado dejaba un dejo nostálgico de algo que nunca viví. ¡Pero cómo lo añoraba! Otro día contaré de esa vez que casi me ahogo en una pileta si no fuera por Silvia, la dueña de la pileta que, vaya uno a saber por qué, se tiró a la pileta al mismo tiempo que yo y dio vuelta el colchón inflable del que me tenía, pero del otro lado de la respiración. No tuve miedo pero la pirueta de ese maldito colchón me tomó desprevenido. Había saltado sobre él para acostarme sobre el agua pero se dio vuelta, y en la parte profunda de la pileta. En esa época Vilma Palma e Vampiros estaba de moda, y filmaron un clip no muy lejos de esa pileta. Y yo tenía tiempo y una percepción deformada del tiempo. Siempre me encantaron las primaveras en Buenos Aires. ¿Hay algo más lindo que un mes de noviembre bonaerense? Obvio que sí pero a mí me hace acordar de que de chicho, durante un año o más (para mí fue como durante toda mi infancia) coleccionaba cajitas de cigarrillo con un amigo. Teníamos dos otros amigos que también coleccionaban cajitas de cigarrillos. Pronto esa situación inestable se transformó en competencia feroz por los preciosos atados. Llegué a transformar a una vulgar cajita de Marlboro en cajita de lujo y rara con una calcomanía de las Olimpiadas de Atlanta 1996. Al principio, por un instante, me creyeron, pero el olor a pegamento era demasiado fuerte, más fuerte que el típico olor a tabaco. Seguido (o tal vez solo algunas veces) tomábamos nuestras bicicletas viejas, con frenos inseguros y neumáticos gastados y pintura inexistente o gangrenada por la oxidación (pero ojo, temíamos en demasía que nos las robasen, sabíamos que en ese caso no serían sustituidas por otras nuevas). Íbamos a los barrios ricos, porque ahí la gente fumaba de lujo. Cajitas de Yves Saint Laurent, de Dunhill, de Capri… Cigarrillos finos y finos. Eran paquetes de 10 o de 20, ya éramos expertos. A veces encontrábamos las cajitas al borde de la vereda, mojadas por aguas pestilentes (o no tanto). Pero si era mucho el tesoro, la recogíamos porque sabíamos como secarlas y restaurarlas. Y en el momento en que encontrábamos una cajita rara, había que hacerlo saber. “¡Miren lo que encontré!”. En esos barrios había demasiada calma. Los únicos perturbadores éramos nosotros. Que éramos como recolectores de la mugre de mugrosos ricos.        
 
Philippe Alcoy.             

25.9.20

Los Señores en el paraíso de casa bajas

Hay Señores que de vez en cuando se toman vacaciones en paraísos de casas bajas. Van con sus mujeres, que seguido son tan asquerosas como ellos. Sienten a veces aquella necesidad de hacer que La Señora se frote a jóvenes musculosos exóticos. Rentabilización de cursos de danzas tropicales encerrados en salones parisinos. Fantasías y fetichismos. Insinuar aventuras carnales que de todos modos no se concretizaran; pero La Señora  habrá tenido por lo menos su propio espectáculo (imaginario) cuyo público real solo su enamorado sería, aplaudiendo tontamente, atrayendo todo tipo de embaucadores autóctonos, irresistiblemente cautivados por la presa fácil, como moscas atraídas por la mierda. La mediocridad de aquellos embusteros vernáculos, panzudos pero que antaño supieron ser jóvenes musculosos exóticos, difícilmente se disimula detrás de sus grandes sonrisas y carcajadas forzadas, queriendo hacerse amigos de la presa, que en realidad es jefe y que, a su vez, finge creer la falsa amistad de los truhanes locales. Les paga tragos, se saca fotos con ellos, les presenta a La Señora, con quien ríen con grandes boca llenas de dientes blancos, se retuercen y se abrazan, como si la ebriedad ya los hubiese cautivado. Bufones del rey. Bufones voluntarios que se creen buenos actores. A esa altura, jóvenes señoritas igualmente exóticas y tan embusteras como los jóvenes musculosos, ya se unieron a la fiesta anhelando conseguir su parte del botín. Entran en el círculo de los abrazos, y El Señor aprovecha de la distracción de La Señora para pasear su mano, varias veces, por las nalgas firmes de la juventud local. El Señor paga su ronda por una módica suma. El fin de la fiesta se acerca y los truhanes de todo tipo, más allá de algunos tragos, no cosecharon nada concreto; la presa fácil tiene instinto y profesión. No era tan fácil finalmente. Se despiden con aun más abrazos, apretones de manos y promesas de reencuentros futuros, intercambios de falsas direcciones y números de teléfono y de tarjetas de visita. Magra pesca para los malandrines; al día siguiente evidentemente no habrá reencuentros, los Señores partieron en taxi temprano por la mañana, las tarjetas de visita quedaron sobre la mesita de noche.

Philippe Alcoy.        

24.9.20

Hay aromas que son mas fuertes que la memoria

(William Christenberry, Tenant House 1, 1960)

Hay aromas que son más fuertes que la memoria. Y en eso me acordé de una de las escuelas primarias a la que fui. “La Uno”, como le decíamos, como todos le decían y como seguramente aun todos le dicen. Y no es porque fuera la mejor. O en todo caso supo ser una buena escuela; según el recuerdo o el mito de los más viejos. De hecho, todas las escuelas a las que fui eran “ex-buenas escuelas”. Pero lo que me trajo a ese recuerdo no fue eso sino la panadería de al lado (que incluso probablemente aun esté ahí). Es que en el momento de los recreos, uno de sus patios era envuelto por un delicioso olor a pan, a facturas. Hace mucho que no siento ese delicioso aroma. Estoy seguro de que de sentirlo significaría un viaje directo e inmediato a esa época; un viaje a ese patio, a esas mañanas doradas por el sol imponente del invierno de Buenos Aires, o de la primavera (me encanta la primavera en Buenos Aires, pero hace ya mucho que no me la cruzo). Jugábamos al futbol durante los recreos. Todos los recreos eran la ocasión para una reedición del clásico del A contra el B (sexto A contra el B, séptimo B contra el A, y así). Yo estaba en el B, y éramos los mejores. Pero los del A nos tenían literalmente de hijos. Y cada vez que nos ganaban (y eso era muy frecuente) salían cantando: “despacito, despacito, despacito, le rompimos, el c*lito...”. Patéticos. Pero evidentemente las raras veces en que ganábamos le devolvíamos el cantito, pero con más fuerza, bien pulenta y eufórico, como victoria de equipo chico. Uno de sus secretos del éxito era un tal “Julito” que en realidad era un perro, pero también un pescador. Julito se pegaba literalmente al palo y esperaba. Y cuando digo que se pegaba, es que se tenía del palo nuestro esperando a empujarla. Y ese desgraciado de Julito así nos metió infinidad de goles estúpidos (también se erró infinidad de goles increíbles abajo del arco). Pero un día una “seño” decidió prohibir el futbol durante los recreos; tal vez estimaba que nos distraía demasiado. Tomó el pretexto de la lesión de otro pata dura (y tal vez de algún que otro vidrio roto) y acabó con los clásicos del A contra el B, auspiciados por el delicioso aroma de la panadería. Y nosotros que estábamos frustrados y con bronca, así y todo obedecimos. A veces me gustaría volver a sentir ese olor, viajar a ese patio dorado por el sol y revivir por el lapso de un recreo una nueva edición del clásico del A contra el B.

Philippe Alcoy.

21.9.20

"El Reino de este Mundo" (Alejo Carpentier), sinopsis personal

Hoy, en medio de un viaje en colectivo, terminé de leer « El reino de este mundo » del escritor cubano Alejo Carpentier. Y estuve decepcionado por el final (pero los finales siempre me decepcionan). Es una novela que transcurre esencialmente en Haití y parcialmente en Santiago de Cuba y Roma. Es una novela sobre esclavos, sobre revueltas de esclavos, sobre esclavos lacayos, sobre esclavos locos, sobre esclavos sanguinarios, sobre esclavos devenidos amos. No se habla de amor pero sí de magia y de erotismo, de provocación, de violaciones como arma de guerra. Una novela sobre racismo y clases sociales. Sobre revolución francesa y bonapartismo. En el fondo se habla de la dificultad de construir una nueva sociedad libre sobre las ruinas de una sociedad de explotación y opresión; de las contradicciones que eso conlleva. No voy a decir que el estilo de escritura me haya cautivado particularmente. Al contrario, por momentos me pareció medio pesado como forma de narrar. Sin embargo, para callar a las malas lenguas (¿?) citaré un fragmento que me agradó: “En el reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre solo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo”.    

25.6.20

Mi Mundial Italia 90’: lo que me enseñó, cómo me marcó


Hoy en las redes sociales descubrí que era el aniversario numero treinta del golazo de Claudio Caniggia contra Brasil en el Mundial Italia 90’. Mis amigos argentinos lo disfrutan muchísimo, y está muy bien, es una de las pocas alegrías que tuvieron desde 1986 -chicana completamente gratuita-. Pero yo tengo un muy mal recuerdo de dicho Mundial; Mundial que me enseñó algunas cosas sobre la sociedad y me marcó de por vida.

Philippe Alcoy

2.6.20

Julieta Alves de Defensa y Justicia: las jugadoras del ascenso se organizan


Jugadoras del futbol de ascenso organizadas en el grupo “Ascenso Colectivo” le escribieron a la AFA para expresar su malestar ante la forma en que se maneja ese sector del futbol argentino. Hablamos con Julieta Alves, una de sus organizadoras.
Philippe Alcoy

8.3.20

Defensa y Justicia - Santos: racismo, monos y gorilas


La fiesta del debut del Halcón de Varela en la Libertadores estuvo un poco empañada. No por la derrota frente al Santos. Sino por el gesto racista de un hincha de Defensa hacia la parcialidad brasileña. Una ocasión para volver a cuestionar cierto “folklore” futbolero.
Philippe Alcoy

4.3.20

Cuba Linda...


Esta canción se llama “Cuba linda”. Y la escribí ahora. Una yuxtaposición de bellezas. Y de oraciones. Y de religiones. Y de pueblos. Y gentes. Una Mona Lisa como en el patio de su callejón. Cruza su mirada con ojos que están de paso antes de escaparse hacia el horizonte junto con la línea. Una Cuba linda que contrasta colores de todas las formas. Van hacia el cielo pero no son arcoíris. Cuba linda es un desafío que no da miedo ni ninguna raza del pavor. Cuba linda es ciudad de mar sin playa en pose permanente para la postal. Efímeramente sin gracia. Constante belleza de juventud. Avejentada, de misterios ocultos revelables. Mitad sirena, mitad Medusa, inmortaliza una soledad de piedra. Simple mortal no seré el último en decirlo, Cuba linda…       

22.1.20

Se fue Soso, Defensa víctima de su propio “modelo”



Es una bomba para todos los hinchas de Defensa y Justicia, Mariano Soso dejó de ser el DT del equipo. Después de haber sido muy criticado durante la primera parte de la temporada y contar con el apoyo de la directiva del club para su continuidad, decidió marcharse. El motivo es lógico: a pocos días de la vuelta del campeonato y con la Libertadores por delante, buena parte del plantel titular se fue. Estos son: Torito Rodríguez (San Lorenzo), Julio Gonzalez (Necaxa), Nico Fernandez (San Lorenzo), Rafael Delgado (Colon), Alexis Castro (fin del préstamo). Además hay que sumarle la lesión grave del colombiano Loaiza.