20.11.17

Murió Daniel Viglietti. Voz, poesía y compromiso




Milonga de andar lejos. Y es de andar lejos que uno a veces se entera con retraso. Y es con retraso que me enteré de la triste noticia de la muerte del enorme cantante uruguayo Daniel Viglietti. Fue el último 30 de octubre.
  
Philippe Alcoy


Y estando lejos justamente, cuantas veces no habré pensado en esa canción, esa “milonga de andar lejos” que concentra tanta verdad, tanto internacionalismo, tanta empatía entre los esclavos modernos de este mundo; los que la nacionalidad a veces separa pero que la clase une, pero que la explotación une, pero que los sufrimientos unen.

Qué lejos está mi tierra
Y, sin embargo, qué cerca
O es que existe un territorio
Donde las sangres se mezclan.

Tanta distancia y camino,
Tan diferentes banderas
Y la pobreza es la misma
Los mismos hombres esperan.

Pero también la esperanza y la lucha por otro mundo los unen. Esas palabras anti escépticas y optimistas.

Yo quiero romper mi mapa,
Formar el mapa de todos,
Mestizos, negros y blancos,
Trazarlo codo con codo.

(…)

Yo quiero romper la vida,
Como cambiarla quisiera,
Ayúdeme compañero;
Ayúdeme, no demore,
Que una gota con ser poco
Con otra se hace aguacero.


Me hubiera gustado haber escuchado en vivo, al menos una vez, esa voz poderosa y esa poesía comprometida. Voz y poesía militante pero al mismo fina y delicada, sofisticada. No pudo ser. Pero como se dice popularmente: se fue el artista, queda su obra. Y es así que me gustaría recordarlo.

Daniel Viglietti, hizo parte de esa generación de cantantes y autores que sentían y hacían sentir; una generación de artistas comprometidos con los oprimidos, con los pobres, con los explotados. Canto que expresa los sentimientos de los esclavos modernos. Sus amores, sus miedos, sus anhelos, sus ansias de liberación. Canción de amor; canción de amor a la libertad. Fraternidad. También sufrió la represión en piel propia cuando en 1972 fue detenido por la dictadura uruguaya. Y no podía ser de otro modo; no tenía que ser de otro modo.

Pobre del cantor de nuestros días
Que no arriesgue su cuerda
Por no arriesgar su vida.

Esa era la filosofía de Daniel Viglietti, de su obra y de toda una generación. Lindas palabras que el “cantor” uruguayo reprodujo en su hermosa interpretación de la canción de Pablo Milanés “Pobre del cantor”.   


Una generación militante. Viglietti le cantaba también a una generación que arriesgaba y arriesgó su vida por un compromiso social; una generación que daba y dio su vida por la causa de los explotados y los oprimidos. Una generación militante, de jóvenes y menos jóvenes. Mujeres y hombres que no tenían nada que perder más que sus cadenas.

En estos tiempos de reacción brutal y violenta por parte de las clases dominantes; de denigración del militantismo y de desprecio hacia las ideas de cambio social, de escepticismo, de individualismo, las palabras potentes de Daniel Viglietti acaban dando fuerzas para continuar la lucha, para comenzar la lucha, hasta la victoria.

Menos mal que existen
Los que no tienen nada que perder
Ni siquiera la muerte.


Anaclara. Esa misteriosa compañera de lucha.  Cantada con tanta dulzura y cariño hacia su compromiso. Expresión también de esa generación militante.

Con un grafo
Ella escribe en las paredes "resistir",
Bufanda rojinegra por la espalda,
Minifalda,
Anaclara.


Vamos estudiantes. Ese fue uno de los gritos de guerra de Daniel Viglietti, en la onda de choque que las movilizaciones estudiantiles de fines de los años 1960 provocaron alrededor del mundo. ¡Vamos estudiantes que los tiranos un día temblarán!


Pero también una generación ferozmente reprimida, torturada, detenida, asesinada, desaparecida por los poderosos. Lacayos locales de imperialistas a la ofensiva para acallar y aplastar a los pueblos, a sus resistencias. Varias canciones de Daniel nos recuerdan esa época heroica y trágica al mismo tiempo en nuestro continente.

No son sólo memoria,
Son vida abierta,
Continua y ancha;
Son camino que empieza.

Cantan conmigo,
Conmigo cantan.

Dicen que no están muertos;
Escúchalos, escucha,
Mientras se alza la voz
Que los recuerda y canta.

Cantan conmigo,
Conmigo cantan.


Nunca bajar los brazos. Ese es también el mensaje, incluso en las situaciones más aberrantes y adversas. Fe en nuestra victoria, incluso cuando todo parece gris, como el cielo de un calabozo.


Cielito, cielo que sí,
Cielito del calabozo,
Adónde nos han metido
Pa' sacarnos el antojo.

(…)

Cielito, infierno y tristeza
Cuando las horas son frías,
Cantándole al hombre nuevo
Todo es fe y es alegría.

Cielito, cielo en la noche,
Cielito de la memoria,
Hijo, madre y compañera
Sabrán continuar la historia.

(…)

Cielito, muy buenas noches
Que pronto será el buen día;
Cuanto más larga la espera,
Más hermosa la alegría.

Cielito, cielo a dormir,
Las nueve han dado y sereno,
Cielo negro, cielo guerra
Y después un cielo nuevo.   


América libre. Una poesía de orgullo ante la opresión imperialista. Libertad para nuestra América. Pero una liberación nacional de clase y no una alianza con los lacayos locales del imperialismo.

Pero permítame, amigo,
Fijarme como lo doy,
Que un señor abanderado
También puede ser traidor.

Fíjese que el poderoso
Suele vestirse de peón,
Hablar de escudo y bandera
Y a la patria hacer traición.


Un llamado al levantamiento, un llamado a tomar consciencia. A pensar en algo tan simple como “que si las manos son nuestras, es nuestro lo que nos den”. ¡A desalambrar! Y a terminar con ese cáncer de nuestras tierras latinoamericanas que son los latifundios.

Si molesto con mi canto
A alguno que ande por ahi
Le aseguro que es un gringo
O dueño del uruguay.

A desalambrar a desalambrar
Que la tierra es mia tuya y de aquel
De pedro maria de juan y jose.




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