12.5.15

Enfrentamiento armado en Macedonia: ¿conflicto real o farsa gubernamental?


Philippe Alcoy
 
El fin de semana del 9 y 10 de mayo estuvieron marcados por fuertes enfrentamientos armados en la ciudad de Kumanovo, en el norte de Macedonia. El saldo es de 22 muertos, entre los cuales 8 policías y 14 miembros de un grupo armado que el gobierno no tardó en calificar como uno de “los grupos terroristas más peligrosos de la región” asegurando que sus miembros provenían “de un país vecino”.

Las imágenes de ancianos, mujeres y niños huyendo de sus casas escoltados por las unidades especiales anti-terroristas de la policía macedonia transmiten una imagen mucho más dramática de la situación de lo que realmente fue. Es que este ataque de supuestos terroristas en Kumanovo, cerca de la frontera con Kosovo y Serbia, surge prácticamente sin explicaciones aparentes.

Más allá del ataque contra una comisaría cerca de la frontera con Kosovo el 21 de abril pasado, el asalto de la policía antiterrorista contra este grupo tomó por sorpresa a más de uno. Nada se sabe exactamente del supuesto grupo terrorista: ni nombre, ni motivos del supuesto ataque, ni reivindicaciones. La versión oficial solo habla de un plan de “ataque a instituciones estatales” con el fin de “desestabilizar el país”.

La población local, altamente mezclada entre macedonios, albaneses y rroms, luego de la sorpresa y el estupor, comienza a expresar sus dudas hacia el gobierno y denuncia un intento de manipulación para dividirlos y crear un elemento de distracción frente a las manifestaciones antigubernamentales que se vienen desarrollando desde la semana pasada.

El saldo en cuanto a los daños materiales es inmenso. Videos y fotos atestiguan de la destrucción de casas de los pobladores luego de los duros enfrentamientos.

Desde el punto de vista de la operación misma, no se puede afirmar tampoco que haya sido un éxito total ya que, por más que las fuerzas especiales del Estado hayan podido capturar al grupo armado, 8 policías fallecieron y la operación duró casi dos días. Y esto sabiendo que el grupo armado solo contaba con 40 miembros. El lunes por la mañana se podía ver igualmente grúas remolcando cuatro tanques blindados que quedaron inutilizables durante los combates.

¿Una farsa gubernamental?

Estos enfrentamientos armados llamaron la atención de la prensa internacional que no dudó en hablar superficialmente de un “riesgo de guerra civil interétnica”. Evidentemente, tampoco faltaron las advertencias sobre el fortalecimiento del “extremismo islamista” entre la población albanesa de la región de la que una parte es musulmana. Muchas declaraciones de dirigentes políticos de la región y de las instituciones internacionales iban en el mismo sentido. Serbia reforzó la presencia policial y militar en su frontera con Kosovo y Macedonia.

En realidad esta operación “antiterrorista” repentina se da en medio de una crisis política y social aguda, que la semana pasada se vio reforzada tras las revelaciones por parte a líderes de la oposición socialdemócrata de escuchas telefónicas ilegales de los servicios de inteligencia del gobierno a personas de “interés público”. Estas acciones son comprometedoras para altas figuras del gobierno, incluidos el primer ministro Nikola Gruevski y la ministra del interior Gornada Jankulovska.

A su vez, Las revelaciones sobre el encubrimiento gubernamental de la muerte de Martin Neshovski, un joven de 22 años asesinado en 2011 presuntamente por un policía de las fuerzas especiales, desataron movilizaciones masivas contra el gobierno.

En este contexto, y frente al riesgo de que la oposición siga revelando escuchas, muchos sospechan que esta misión antiterrorista es una distracción y un intento de desarticular las movilizaciones en curso.

Así lo afirma Ivana Jordanovska en el portal Balkanist: “sacar la conclusión de que se trata de un conflicto étnico es demostrar una gran incomprensión de la situación política en el país (…) Sin embargo, hay un grupo que claramente pretende beneficiarse con el desarrollo de esta crisis. La ministra del interior declara que un grupo estaba planeando atacar las instituciones del Estado. Si un grupo terrorista extranjero se infiltra en el país y se libra a combates, el gobierno podría declarar el Estado de emergencia. Esto permite tomar medidas especiales como un toque de queda o suspender el derecho de manifestar. ¿Y qué está habiendo en Macedonia estos últimos días? Protestas”.

Efectivamente, entre otros objetivos del gobierno podríamos mencionar: crear un momento de unidad nacional antiterrorista, “a la Hollande” en Francia, relegitimar el aparato de represión cuya imagen está siendo golpeada por las revelaciones de las escuchas telefónicas, lograr de algún modo anular la manifestación antigubernamental del 17 de mayo próximo convocada por la oposición socialdemócrata pero que la excede ampliamente y se anuncia masiva.

Mas que hacia un escenario de “lucha interétnica” como conoció el país en 2001, el momento más álgido de los enfrentamientos entre los rebeldes albaneses del Ejército de Liberación Nacional y la policía macedonia (que culminaron con a firma del Acuerdo de Paz de Ohrid), Macedonia parece encaminarse hacia un escenario más parecido a los de Bulgaria o Eslovenia en 2013, cuando las manifestaciones populares lograron derrocar a los gobiernos en el poder.

Para evitar esto, el gobierno macedonio de Nikola Gruevski parece dispuesto a cualquier tipo de maniobra. Como asegura la periodista antes citada: “se podría decir que esto es solo otra teoría de la conspiración. ¿Qué tipo de gobierno estaría listo a provocar actos de violencia para permanecer en el poder? Un tipo de gobierno que tiene mucho que perder”.

Por el momento los eventos de este fin de semana no parecen haber creado tensión entre macedonios y albaneses, ni haber disminuido la voluntad popular de seguir movilizándose por la renuncia del gobierno. En ese sentido los próximos días serán determinantes.

12/5/2015.

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