17.12.14

¿La elección presidencial anticipada sacudirá la situación en Grecia y en Europa?



Philippe Alcoy

La semana pasada luego de que el primer ministro griego, Antonis Samaras, anunciara la organización de elecciones presidenciales anticipadas hubo un movimiento de pánico en los mercados. Temiendo una posible desestabilización de la situación política y la llegada de Syriza al poder, los inversores vendieron en masa sus activos griegos lo que provocó una caída de 13% en la bolsa de Atenas en un solo día. Tal caída no sucedía desde 1987. Pero ¿qué es lo que está en juego detrás de esta decisión del gobierno griego? ¿Cuáles son las perspectivas para las clases populares en caso de que Syriza llegue al poder?


Adelantar las elecciones presidenciales para el 17 de diciembre cuando debía llevarse a cabo recién en febrero es sin lugar a dudas una apuesta arriesgada del primer ministro conservador griego. Es que para que su candidato, Stavros Dimas (un ex comisario europeo al medioambiente), sea electo, en una elección de tres turnos, debe obtener ya sea 200 votos de diputados en los primeros dos turnos o 180 en la tercera vuelta el 29 de diciembre. Sin embargo, la coalición gubernamental (formada por la Nueva Democracia –derecha- y el PASOK –“socialistas”) solo cuenta con 155 diputados de los 300 que tiene el parlamento.

Si al cabo de tres intentos el parlamento se revela incapaz de elegir un nuevo presidente, el gobierno deberá llamar a elecciones anticipadas en un lapso de 40 días.

Lo que enloquece a los mercados y a la UE es que en caso de elecciones anticipadas, los sondeos dan como favorito a Alexis Tsipras de Syriza.

¿Por qué esta maniobra arriesgada de Samaras?

 

Muchos se interrogan sobre las motivaciones de Samaras para adelantar en dos meses la elección del nuevo presidente en el parlamento. Desde ya podríamos señalar la deterioración de la situación política del gobierno desde hace varias semanas. Esto se basa en una situación social y económica catastrófica para las clases populares. Samaras contaba con el anuncio del fin de la tutela de la Troika para intentar ganar un poco de crédito frente a su principal rival, Syriza. Pero los dirigentes de la UE y del FMI estimaron que aun no era el momento y prolongaron su tutela sobre Grecia por lo menos dos meses más.

Esto fue un revés importante para Nueva Democracia (ND). La ventaja de Syriza sobre ellos podría aumentar de no hacer algo pronto. En ese sentido, ya que de todos modos se iría a elecciones anticipadas, era mejor acelerar el proceso antes de que la diferencia en las intenciones de voto sea demasiado favorable a Syriza.

Pero esta “apuesta arriesgada” de Samaras podría representar también una forma de presionar a la Troika. En efecto, para desbloquear el último tramo del paquete de “ayuda financiera”, se le exige al gobierno griego aplicar nuevas medidas de austeridad. Samaras se opone a esto… por lo menos hasta lograr algún tipo de estabilización política de su coalición. Agitar la amenaza de una llegada de Syriza al poder puede constituir un hándicap para que la Troika ceda y haga algunas concesiones a Samaras. De este modo podría presentarse como un hombre político que conserva su “independencia” con respecto a los acreedores del país.

¿Las elecciones generales anticipadas son realmente inevitables? 

 

Una pregunta se plantea: ¿el candidato a la presidencia de ND tiene alguna chance de ser electo? En efecto, a pesar de un número de diputados insuficiente para consagrar a su candidato, la coalición en el poder puede aun esperar recoger suficientes votos de acá al 29 de diciembre.

A la coalición en el poder le faltan 25 votos para llegar a los 180 necesarios en la tercera vuelta de la elección. Para esto, Samaras cuenta con la presión interna y externa sobre un grupo de 24 diputados “independientes” (que rompieron ya sea con ND ya sea con el PASOK). También pretende presionar a los diputados de los “Griegos Independientes” (un partido soberanista de derecha que rompió con ND hace algún tiempo por oponerse a las políticas austeridad impuestas por la Troika).

Pero Samaras estima que podría contar con los votos de algunos del os parlamentarios de DIMAR (la Izquierda Democrática), un ex socio de coalición que rompió luego del cierre abrupto de la TV pública en junio del 2013. En efecto, como ejemplo claro de una casta de políticos profesionales sin escrúpulos, muchos de los diputados de DIMAR podrían verse tentado a votar por el candidato de Samaras ya que en caso de elecciones generales anticipadas podrían perder sus puestos. Sin embargo, la prensa afirma también que DIMAR ya estaría negociando con Syriza.

La Troika quiere imponer sus preferencias

 

Políticamente hablando, la elección del candidato de Samaras significaría una victoria muy importante para los representantes de la “Troika interna”. Sería en efecto una forma de evitar las elecciones generales anticipadas y una posibilidad de intentar quedarse en el poder hasta por lo menos 2016 y continuar aplicando las medidas de austeridad exigidas por la Troika.

Los acreedores de Grecia son conscientes de esto y no dudaron en pronunciar claramente su preferencia. Así, el luxemburgués Jean-Claude Junker, el presidente de la comisión europea, amigo de las multinacionales que no pretenden pagar impuestos, exprimía hace unos días su deseo de ver “caras conocidas” en la presidencia griega (refiriéndose explícitamente al candidato de la coalición en el poder que fue comisario europeo). Al mismo tiempo advertía a los electores de los peligros de “votar mal”. El francés y miembro del Partido Socialista, Pierre Moscovici, en su nueva función de comisario de los asuntos económicos de la UE, viajó este lunes y aportó su apoyo a Samaras.

El único eje de campaña que hasta el momento viene desarrollando Samaras y sus socios es el de la amenaza del “caos” que representaría la llegada al poder de Syriza. Este discurso no solo es utilizado al interior del país sino que es repetido en el exterior por la prensa capitalista. El ejemplo más caricatural es sin dudas el del gerente de Capital Group, John Sporter que declaraba que una victoria de Syriza “sería peor que el comunismo”…

¿Syriza un peligro para el capitalismo?

 

Esta actitud alarmista es considerada desmedida y es criticada por otros sectores del gran capital. Así, en el Wall Street Journal se podía leer una crítica afirmando que “Samaras quiere asustar a los electores en vez de convencerlos”.
Con respecto a la “peligrosidad” de Syriza, es el Financial Times que intentaba relativizar en un artículo del 10 de diciembre: “el pánico reciente de los mercados es contradictorio con el hecho que Tsipras viene moderando su retórica desde que Syriza ganó las elecciones europeas en mayo (…) [Tsipras] expresa una devoción por el euro al mismo tiempo que su equipo económico organiza regularmente conferencias internacionales en un esfuerzo de tranquilizar a los capitales de que un gobierno de izquierda sería capaz de manejar el problema de la deuda y no se opondría a la inversión extranjera (…) Ciertos responsables de Syriza tienen igualmente contactos regulares con oligarcas griegos”.

Más allá del hecho que estos periódicos expresen los intereses de ciertos sectores del capital a los que les convendría cierto grado de desestabilización de la UE, en sus análisis avanzan elementos innegables. Efectivamente, desde las elecciones de mayo último Syriza profundizó la moderación de su discurso adoptando cada vez más una postura de “partido responsable”, capaz de gestionar de forma “realista” el Estado.

Es así que un cuestionamiento incluso muy parcial del capitalismo es inexistente en el discurso de los dirigentes de Syriza. Es verdad que sus promesas limitadas de anulación de ciertas deudas privadas de particulares, de contratación de empleados estatales, de aumentación del salario mínimo, de renegociación de la deuda fueron suficientes para espantar a los especuladores. Sin embargo, está más que claro que este programa de medidas parciales no es de ninguna manera una amenaza para el capitalismo griego o europeo.

Habría que agregar a todo esto que en caso de elecciones generales anticipadas, no es seguro que Syriza obtenga la mayoría absoluta, incluso con el “bonus” anti-democratico de 50 parlamentarios suplementarios para el partido que llegue a la cabeza. Esto obligaría a Tsipras tener que encontrar socios para formar una coalición de gobierno. Se especula con que se asocie con una parte del PASOK o con una nueva formación centrista-liberal formada por ex miembros del PASOK, To Potami. Estas alianzas no harían más que presionar aun más a Syriza hacia una senda de moderación.

Es necesario que las clases populares retomen las calles 

 

Muchas son las especulaciones sobre un eventual gobierno de Syriza. Algunos hablan de un desastre total, de la expulsión de Grecia de la eurozona. Otros piensan que Tsipras podrías mostrarse concienzudo y conducir el país responsablemente negociando con los acreedores.

Sea cual sea la postura más o menos en oposición a los dictados de la Troika de un eventual gobierno de Syriza, lo que está claro es que los dirigentes de este partido no parece dispuestos a avanzar sobre la propiedad capitalista y sobre los intereses de la burguesía local e internacional en el país para satisfacer las necesidades de las masas. Menos aun parecen interesados en movilizar a las masas en las fábricas, en los lugares de trabajo y de estudio.

En ese sentido, lo que parece más que probable es que un gobierno de Syriza decepcione a muchos, lo que podría tener consecuencias nefastas para el conjunto de los oprimidos y explotados. Es que por más que no podamos excluir una nueva oleada de la lucha de clases motivada por las decepciones de un gobierno reformista o frentepopulista y que de este modo tendencias revolucionarias se refuercen, hoy en día el que parece más preparado para capitalizar la decepción con un gobierno de Syriza es el partido neonazi Amanecer Dorado.

Es por eso que la perspectiva no puede ser la del gobierno de tal o tal organización reformista que “suavice” los efectos de los ataques capitalistas sino la movilización independiente de los trabajadores y trabajadores, aliados a la juventud precarizada y a todos los sectores oprimidos por este sistema y su crisis para imponer su propias reivindicaciones económicas y sociales.

16/12/2014.

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