1.12.10

Avanza la “construcción europea”… ¡del racismo anti-Rom!

Jueves 2 de septiembre de 2010

Es sabido que en tiempos de crisis las tendencias más reaccionarias de la burguesía aparecen de forma más abierta y que los personajes encargados de propagar todo tipo de prejuicios racistas y xenófobos se revelan totalmente desacomplejados para hacerlo. Esta vez en Francia el gobierno decidió lanzar una ofensiva racista contra los inmigrantes Rom originarios del Este de Europa, esencialmente de Rumania y Bulgaria, lo que se suma a la campaña de estigmatización permanente contra los inmigrantes de los países pobres en general y contra los magrebíes y africanos sub-saharianos en particular.
La actual campaña se desató a partir de un incidente ocurrido el 16 de julio pasado en una pequeña ciudad francesa, Saint-Aignan, donde una comunidad de gitanos franceses atacó una comisaría luego del asesinato de uno de sus miembros, un joven de 22 años, por un gendarme. Este hecho le vino como anillo al dedo al gobierno ya que se produjo en un momento en que la popularidad del presidente Nicolás Sarkozy se encontraba en los niveles más bajos desde 2007 (66% de opinión negativa), en que el descontento por la reforma de las jubilaciones aumentaba y en el medio de un escándalo de corrupción que envuelve al ministro del trabajo, Eric Woerth. En efecto, pocos días después, en un comunicado Sarkozy declaraba: “Los acontecimientos ocurridos en Loire-et-cher [departamento en donde se encuentra Saint-Aignan] resaltan los problemas que provocan los comportamientos de ciertos individuos pertenecientes a la comunidad de “las personas del viaje” [“Gens du voyage”, gitanos franceses] y a los Rom. Realizaré una reunión sobre el tema (…) Esta reunión examinará la situación y decidirá sobre las expulsiones de todos los campamentos en situación irregular” (“Déclaration de M. Le Président de la République sur la sécurité”, 21/7/2010).
Este comunicado marcó el inicio de un vendaval de declaraciones des varios ministros sobre la “integración” de los Rom y “les gens du voyage”, los “retornos voluntarios” (expulsiones) de Roms hacia sus países de origen, la lucha contra la delincuencia de estas comunidades, vehiculando todo tipo de prejuicio, y hasta sirvió para presentar nuevas medidas para facilitar el quite de la nacionalidad francesa a extranjeros que delincan, etc. Finalmente, según el propio ministro “de la Inmigración y de la identidad nacional”, E. Besson, entre el 28 de julio y el 17 de agosto se expulsaron a 979 ciudadanos búlgaros y rumanos (es decir un promedio de 47 personas por día). De éstos, 159 fueron expulsados por la fuerza y 828 partieron “voluntariamente” (mediante una “indemnización” de 300 euros por adulto y 100 euros por niño). También, se desmantelaron más de 40 campamentos Rom en un lapso de solo 15 días.
Todo esto se efectúa en el marco de un plan de expulsiones masivas de “sans-papiers” que se llevan a cabo desde hace unos años en Francia para reconfortar al electorado de la derecha más dura y reaccionaria. Es así que en 2008 se expulsaron a más de 8.000 Roms y en 2009 a más de 9.800.

“Ciudadanos europeos” de segunda y de tercera categoría

La Unión Europea (UE), siguiendo su política de semicolonización de los ex Estados obreros burocratizados del Este europeo, integró en su seno en 2007 a Bulgaria y a Rumania (primer y segundo país más pobre de la UE respectivamente). Sin embargo, esta adhesión se realizó con ciertas restricciones para ambos países. Por ejemplo, éstos están sometidos a un “Mecanismo de Cooperación y de Verificación (MCV), que le permite a la Comisión Europea medir la progresión [de estos Estados] hacia las normas del Viejo Continente (…) Por más que este mecanismo no limite formalmente [a Rumania y a Bulgaria] como países miembros, deja la puerta abierta a sanciones y a bloqueos de fondos estructurales, como se produjo hace 2 años” (Courrier Interntional, 21/7/2010). Otra restricción concierne el derecho a circular libremente dentro de la UE. En efecto, los ciudadanos rumanos y búlgaros pueden circular en los países europeos pero su estadía no puede superar los 3 meses; para poder quedarse deben conseguir una autorización para trabajar, encontrar un empleo con un contrato de duración indeterminada y el empleador, además, debe pagar un impuesto adicional de por lo menos 800 euros. Esto constituye de hecho una barrera al empleo “en blanco” para estos “ciudadanos europeos” de segunda categoría.
Son justamente Bulgaria y Rumania que albergan la mayor parte de los Rom en Europa y es de estos países que proviene la mayoría de los Roms que emigran hacia los países imperialistas de la UE. Esta población padece en sus países de origen un desempleo que puede llegar a ser 10 veces más importante que el resto de la población activa, por ejemplo, el desempleo de los Rom en República Checa es de 70% y en Bosnia es de ¡99%! El acceso a la salud y a la educación de los Rom es muy limitado y el aprendizaje en lengua romani prácticamente inexistente... Frente a esta situación, la UE pregona la continuidad de la segregación: “La libertad de circulación, que será total para los rumanos y los búlgaros en 2013, será de hecho limitada para los Rom ya que se les exigirá que tengan recursos suficientes” (Le Monde, 28/7/2010). Es así que los Roms además de padecer las restricciones impuestas a todos los ciudadanos rumanos y búlgaros por la UE, deben soportar una carga suplementaria que comienza en sus países de origen.

Frente al veneno chauvinista de la burguesía, ¡solidaridad obrera internacional!

El objetivo de la burguesía francesa es evidente: designar un “chivo expiatorio” para dividir a los trabajadores para preparar el terreno para descargar la crisis sobre éstos. Sin embargo, esta política xenófoba no es una exclusividad de la burguesía francesa sino un “patrimonio reaccionario comunitario”. En efecto, “recientemente la municipalidad de Copenhague solicitó la ayuda del Estado para expulsar cerca de 400 Roms. En Bélgica, 700 entre ellos fueron expulsados de Flandre hacia Wallonie. En Italia esta política se aplica desde hace años. Alemania expulsa jóvenes Rom hacia Kosovo, por más que hayan nacido en suelo alemán y que solo hablen la lengua de Goethe” (Courrier International, 16/8/2010).
La reacción en los países de donde provienen los Rom no está menos marcada por el chauvinismo, el discurso sobre la “pureza nacional” y el racismo anti-Rom.
En Bulgaria las autoridades, ante las expulsiones de los Roms búlgaros (en realidad los primeros expulsados hacia Bulgaria no pertenecían a la comunidad Rom sino a la minoría turca) de Francia, conservan un silencio que no puede ser más que una prueba del desprecio hacia esa población. En este país, incluso el representante del partido Rom, Euroroma, dice “apoyar plenamente” la decisión de Francia de expulsar a los Rom, ya que cuenta con un calculo político miserable en el que el retorno de sus compatriotas podría abrirle las puertas de un puesto ministerial.
Esta situación de racismo y de segregación social y económica que sufre la población Rom se repite en prácticamente todos los otros países en donde están presentes: de República Checa hasta el Kosovo, pasando por Hungría, Eslovaquia, Serbia, Bosnia, Albania y Macedonia, sin olvidar a los países imperialistas de Europa, entre otros. Es por eso que ante los discursos xenófobos y racistas de las burguesías locales los trabajadores no se deben dejar engañar y deben defender a sus hermanos de clase. El proletariado de Europa debe levantar como propia la bandera de la defensa de los derechos nacionales y culturales de las minorías en toda Europa. Pero esto solo puede lograrse con la auto-organización de los trabajadores y con una política obrera independiente de las distintas variantes reformistas y burguesas de “izquierda” o “republicanas”. Estas corrientes solo buscan rédito electoral y llevan a los trabajadores hacia un callejón sin salida.
En este momento en que los capitalistas despliegan todo su odio de clase contra los sectores más explotados y oprimidos de la sociedad y los designan como los “culpables” de una situación que ellos mismos crearon para descargar más fácilmente el peso de la crisis económica mundial sobre las espaldas de los trabajadores, las masas populares y sus familias, los trabajadores deben responder: ¡Los capitalistas son los únicos responsables, entonces, que la crisis la paguen los capitalistas!

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