13.7.10

¿Qué se negocia en La Habana?


Fuente: LVO N° 382



Moratinos, el Ministro de Relaciones Exteriores de España se reunió en la Isla con el canciller Rodríguez y Raúl Castro, además del Arzobispo de La Habana. En el marco de la larga huelga de hambre sostenida por Guillermo Fariñas, cuyo estado de salud era crítico, se anunció el importante acuerdo para la liberación de un grupo de presos políticos y su exilio a España, mientras otros 47, parte también de los detenidos en 2003, sería liberado en los próximos meses.

El objetivo de las discusiones va mucho más allá que la suerte de los presos. “Estoy convencido de que las jornadas de visita en Cuba serán positivas, serán exitosas, tanto para Cuba como para España, y que lógicamente nuestros socios europeos considerarán que ha sido una buena visita” y aceptarán normalizar las relaciones con Cuba, había declarado Moratinos (Clarín, 7/07). Lo que se discute es flexibilizar o suspender la llamada “posición común” de la Unión Europea, que ha endurecido su política hacia Cuba en la última década, a cambio de concesiones sustanciales del gobierno local.
El responsable de la política norteamericana hacia América Latina, Arturo Valenzuela, avaló estas gestiones declarando que: “Obviamente nos ha preocupado mucho el hecho de que todavía sigan en Cuba presos de conciencia y por ello cualquier esfuerzo por parte de la Iglesia o de otras personas, como hoy del ministro español de Exteriores, para conseguir la liberación de los presos encarcelados por sus creencias es un paso adelante (…) Nosotros, por supuesto, estamos preparados para abrir negociaciones sobre el tema.” (Página 12, 7/07).
Esto refleja un cierto giro “dialoguista” hacia el gobierno cubano de EE.UU. y el imperialismo en su conjunto. A provechan las oportunidades que les da el régimen represivo y de “partido único” impuesto por la burocracia para combinar la persistencia del bloqueo yanqui con una demagógica y cínica “defensa de los DD.HH.”, como palanca para presionar por una mayor “apertura política” y acelerar la restauración capitalista.

El curso de la burocracia

El gobierno castrista viene encaminando un proceso de “reformas de mercado” y concesiones al capital extranjero que apunta a la restauración. Aunque hasta ahora el ritmo de implementación ha sido lento, está acelerando la descomposición de las bases materiales del Estado Obrero deformado que surgió de la revolución de 1959.
La crisis internacional afecta fuertemente a Cuba, con la caída de los precios del níquel, la reducción del turismo, etc. El gobierno responde a la crisis aplicando mayor presión sobre los trabajadores para imponer “productividad” y recortar sus conquistas (como el seguro de desempleo o los comedores obreros), todo lo cual está generando un sordo descontento popular en una situación donde la escasez cotidiana contrasta con la prosperidad de la burocracia y las capas medias ligadas al mercado, el turismo y los negocios con el exterior.
La burocracia está fragmentada internamente sobre la forma y ritmos para avanzar en este camino, y sus divisiones pueden emerger más abiertamente –lo mismo que el descontento social– si los Castro dejan la escena, especialmente la emblemática figura de Fidel, por lo que el equipo gobernante parece apurarse a buscar en las discusiones con el imperialismo algún tipo de pacto: negociar mayores concesiones políticas y económicas a cambio de seguridades para sus intereses de largo plazo, reteniendo la mayor porción posible del poder político y económico y garantías ante un eventual revanchismo de la burguesía gusana en el exilio. Los acuerdos alcanzados con Moratinos pueden estar preanunciando una nueva etapa en las relaciones con el imperialismo y son una alerta: los tiempos de la encrucijada cubana se acortan.

Un programa de revolución política para salvar a la revolución

El régimen de la burocracia castrista asfixia la vida política de las masas, pero los trabajadores y campesinos cubanos son los únicos interesados a fondo en salvar las conquistas de la revolución e impedir la regresión al capitalismo y la semicolonización de Cuba.
Por eso, ni apoyo al castrismo que está llevando al desastre, ni ceder a la demagogia imperialista de la democracia. Corresponde levantar un programa de revolución política a partir de plantear la defensa de las conquistas de 1959 mediante la lucha contra el bloqueo y las amenazas imperialistas, contra los privilegios de la burocracia y los nuevos ricos, exigiendo la revisión de todo el plan económico bajo control de los obreros y campesinos, contra la política represiva y por las más amplias libertades democráticas para las masas, incluyendo el derecho a crear nuevos sindicatos independientes del PCC y a expulsar a la burocracia de las organizaciones de masas existentes, así como para todas las tendencias políticas que defiendan las conquistas de la revolución. A los agentes del imperialismo no se los combate ahogando la vida política de las masas. ¡Basta de represión arbitraria del régimen! Comisiones obreras y populares independientes que examinen cualquier causa judicial o encarcelamiento por razones políticas. Por la creación de organizaciones independientes de las masas y su movilización revolucionaria en defensa de las conquistas y derechos populares para luchar por la regeneración del Estado obrero mediante el derrocamiento de la burocracia y la instauración del poder de los consejos obreros y campesinos.


ESTEBAN MORALES: “La contrarrevolución va tomando posiciones en ciertos niveles del Estado y del Gobierno”

El Dr. Esteban Morales es un connotado Investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de La Habana, militante del Partido Comunista y relacionado con altos círculos. Fue sancionado luego de publicar su nota “Corrupción: ¿la verdadera contrarrevolución?” en la página web de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). En ella, Morales afirma que: “Cuando observamos detenidamente la situación interna de Cuba hoy, no podemos tener duda de que la contrarrevolución, poco a poco, va tomando posiciones en ciertos niveles del Estado y del Gobierno (…) Sin duda, se va haciendo evidente, de que hay gentes en posiciones de gobierno y estatal, que se están apalancando financieramente, para cuando la Revolución se caiga, y otros, que pueden tener casi todo preparado para producir el traspaso de los bienes estatales a manos privadas, como tuvo lugar en la antigua URSS.”
Aunque su artículo no cuestiona el conjunto de la política de “reformas de mercado” y concesiones al capital extranjero que la dirección castrista viene aplicando desde 1992; apunta a uno de los mecanismos fundamentales que motorizan las tendencias restauracionistas: la corrupción de la burocracia, que hoy está preparándose para reciclarse como parte de una futura burguesía.
Sin estar sometida a control alguno por los trabajadores, esta casta aprovecha sus privilegios, su monopolio del poder político, su ubicación en las empresas, los Joint ventures y asociaciones con el capital extranjero y el comercio internacional, para enriquecerse parasitando los recursos del Estado, mientras el pueblo padece escasez, carestía y la ruina de las conquistas económicas y sociales logradas con la Revolución.
Como señala Morales “Se trata de una corrupción de las que casi todos participan, generada por la corrupción de funcionarios estatales. Porque, que sepamos, en Cuba hay un solo importador: el Estado. Es decir, de manera evidente, existe un flujo ilegal de productos entre el comercio mayorista estatal y el comercio en la calle. Toda una economía sumergida que el Estado no logra controlar y que será imposible de ordenar mientras existan los grandes desequilibrios entre oferta y demanda que caracterizan aun hoy a nuestra economía. Se trata entonces, esta última, de una forma de contrarrevolución que sí cuenta con líderes ocultos, ofrece alternativas a las del Estado y cuenta con una masa que la practica.”
En suma,“la verdadera fuerza contrarrevolucionaria en Cuba (…) no está abajo, sino arriba, en los propios niveles del gobierno y del aparato estatal. Formada por los corruptos, ya no de poca monta, que se van descubriendo, en altísimos cargos y con fuertes conexiones personales, internas y externas, generadas por decenas de años ocupando las mismas posiciones de poder.”
Morales separa a los elementos corruptos del resto de la casta dirigente recurriendo a la autoridad de Fidel, pese a que el “núcleo duro” restauracionista es la cúpula de las FAR que gozan de un alto grado de autonomía y concentran un enorme poder económico y político en torno al Grupo de Administración Empresarial (GAESA), cuyos principales figuras son parte del entorno directo de Raúl y que manejan “el 89% de las exportaciones, el 59% de las ganancias procedentes del turismo y el 66% de las ventas en divisas” (La Vanguardia, 26-2-2008).
La rápida sanción que sufrió Morales muestra que el aparato trata de ahogar los debates al interior del régimen mostrando enorme temor a las críticas “por izquierda” -aunque sean parciales- que podrían encontrar eco favorable en las masas.

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