1.2.10

Daniel Bensaïd (1946-2010)


Fuente: PTS

El pasado 12 de enero en París, murió a los 63 años de edad Daniel Bensaïd, dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria de Francia (LCR) y del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional (SUCI), tendencia dirigida históricamente por Ernest Mandel.

Nuestra corriente ha enviado una nota de condolencia a sus camaradas, destacando el respeto hacia su actitud militante, aunque sin ocultar que nos separan profundas diferencias estratégicas y políticas.

Bensaïd inició su militancia política en el movimiento estudiantil en la década de 1960, fue destacado activista durante el Mayo francés de 1968 y fundador dos años antes de la Juventud Comunista Revolucionaria, que en 1969 se fusionaría con el Partido Comunista Internacionalista liderado por Pierre Frank para fundar la Liga Comunista (luego Liga Comunista Revolucionaria).

Jugó un papel importante tanto en la máxima dirección nacional de la LCR como en las actividades internacionales del SU (Secretariado Unificado). Como responsable político del trabajo del SU en América Latina, defendió la adaptación de su corriente a la estrategia guerrillera en América Latina, lo que se plasmó en el reconocimiento del PRT-El combatiente, dirigido por Santucho, como sección oficial del SU en Argentina.

Fue uno de los fundadores del grupo Democracia Socialista en Brasil que se mantuvo como corriente interna del Partido de Trabajadores de Lula, y luego de gestionar el estado municipal de Porto Alegre por la vía del presupuesto participativo, terminó integrándose en el gobierno capitalista de Lula con uno de sus dirigentes, Miguel Rosetto, como ministro agrario. Esto derivó en la ruptura de la dirigente Heolísa Helena con la DS y en la fundación del PSOL (Partido Socialismo y Libertad), un partido amplio con un programa esencialmente antineoliberal, al que posteriormente Bensaïd y el SU le dieron su apoyo.

En Europa, junto con la actividad realizada en Francia, jugó un papel importante en la conformación de su corriente, también llamada LCR, bajo la España franquista, aunque esta organización prácticamente desapareció de la escena tras la fusión con el grupo maoísta Movimiento Comunista, de la que salió muy debilitada.

Además de ser un importante dirigente político, como filósofo marxista Bensaïd desarrolló una amplia elaboración teórica, plasmada en la publicación de libros y artículos en los que en pleno auge del posmodernismo, se propuso un intento de actualización del marxismo frente a nuevos problemas y cuestionamientos, y en sus últimas obras, una crítica a las “utopías” políticas –como el autonomismo- surgidas en los años de la restauración burguesa neoliberal. Sin embargo, lo sugerente de algunas de sus reflexiones teóricas se combinaron con concesiones varias en este terreno a los críticos del marxismo y del trotskismo y, en el plano estratégico, con la fundamentación del abandono de la “hipótesis estratégica” de la revolución proletaria y la creación de nuevos partidos amplios “anticapitalistas”, profundizando la conclusión de que la caída del estalinismo había cerrado el ciclo abierto por la Revolución de Octubre.

Las consecuencias políticas y estratégicas fueron el abandono programático por parte de la LCR de la lucha por la dictadura del proletariado, es decir, de la lucha por la destrucción violenta del Estado burgués y su reemplazo por un Estado obrero soviético, a favor de una estrategia de “democracia radical”, centrada en la continuidad de las instituciones de la democracia burguesa, principalmente el parlamento y el sufragio universal, que coexistirían con un sistema de representación soviético.

En los últimos años, Bensaïd fue uno de los impulsores de la formación de “partidos anticapitalistas amplios” sin delimitación estratégica entre reforma y revolución ni un contenido de clase determinado, con el objetivo de construirse no sobre la intervención en la lucha de clases, sino sobre un espacio electoral a la izquierda del reformismo clásico, en crisis. Esta política llevó a la disolución de la LCR y a la fundación del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) en Francia, que como explicó su dirigente más conocido Olivier Besancenot, implica diluir la referencia al trotskismo y a la revolución proletaria.

Nuestra corriente ha polemizado en distintos artículos de la revista Estrategia Internacional y de la revista Lucha de Clases con las elaboraciones de Bensaïd y otros dirigentes del SU que han servido de fundamento a este giro oportunista de la LCR.

A pesar de estas discrepancias fundamentales, es importantes señalar que a diferencia de otros ex izquierdistas de su generación que terminaron defendiendo abiertamente el orden burgués, Bensaïd mantuvo su militancia y la reivindicación del marxismo hasta su muerte. La lectura crítica de su obra seguirá siendo un aporte para aquellos que mantenemos el objetivo estratégico de recrear el marxismo revolucionario.

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