13.10.09

El "cabezazo" del estado de Israel


13-9-06

Más de mil muertos, casi un millón de personas que tuvieron que abandonar el territorio libanés y daños materiales y ecológicos escalofriantes, son el resultado de 34 días de ataque israelí contra la población del Líbano. Esto demuestra claramente el tipo de política exterior criminal que Israel tiene hacia sus vecinos. Sin embargo, el imperialismo siempre encuentra medios, cada vez más originales, para desviar la realidad y acomodarla a su discurso; como lo demuestra el señor Jacques Attali en su articulo titulado “Zidane y el medio Oriente” publicado en el semanario francés L’express Nº 2872 (del 20 de julio; página 34). Este insólito artículo comienza con una crítica al cabezazo que el capitán del equipo de fútbol francés, Zinedine Zidane, le pegó al jugador italiano Materazzi, en la final de la última copa del mundo (Alemania 2006): “Como a muchos, me cuesta aceptar que Zinedine Zidane se haya disculpado por su gesto pero sin estar arrepentido de ello. Hubiera preferido que hiciera lo contrario: que se lamente de haber pensado únicamente en su propia venganza, por haber olvidado lo que le quedaba por hacer con su equipo, por no haber admitido que el derecho debe primar sobre la fuerza y que el árbitro estaba justamente allí, sobre el terreno de juego, para sancionar tanto los insultos como los malos gestos, en fin, por haber dado la sensación de que, para él, la ley del talión fue mas importante que el contrato social (?)”. En este pasaje leemos una crítica nada fuera de lo común pero al decir que el árbitro estaba allí para sancionar tanto los insultos como los gestos bruscos, está en contradicción con la realidad ya que el árbitro expulsó, merecidamente, a Zidane por su gesto pero no a Materazzi por su insulto, lo que ocurre en la mayoría de estos casos. Sin embargo, eso no es lo importante, lo que no se entiende aun es la relación que este hombre quiere trazar entre Zidane y el Medio Oriente. Algunos pueden pensar en las raíces argelinas del jugador francés pero Argelia queda en África y no en el Medio Oriente. En consecuencia hay que proseguir la lectura: “Pero ¿cómo no trazar un paralelo entre este gesto aislado de un futbolista, que fue la primicia de los periódicos de todo el planeta, y los acontecimientos dramáticos en Medio Oriente, que ocupan a los medios hoy en día? –Se pregunta J. Attali y continúa- Algunos podrían, de hecho, dirigir hacia Israel el mismo reproche que a Zidane: haber tomado represalias contra Palestina porque un soldado israelí fue secuestrado, luego contra el Líbano porque otros dos corrieron la misma suerte, ¿No fue obedecer a la ley del talión en lugar del derecho y no confiar en la influencia de la comunidad internacional para liberarlos? ¿No fue acaso olvidar que fue la Biblia (!) quien prohibió la ley del talión, tal cual estaba definida en el Código de Hamourabi, para remplazarla por la obligación del culpable de pagar una indemnización a la víctima, reemplazando así la venganza por el por el derecho? Y, si un tal paralelo tiene sentido (?), ¿no habría que concluir que los que perdonan el gesto de Zidane deberían perdonar a Israel por haberse lanzado en una nueva guerra contra sus vecinos?”. ¡Nefasta, esta es la calificación que se merece tal comparación, que sin embargo para este pseudo periodista parece tan “lógica”! En primer lugar, pone en pie de igualdad una reacción en caliente de un futbolista y la masacre premeditada por parte de un estado reaccionario y sangriento; o tal vez no he comprendido muy bien la intención de la comparación y lo que en realidad quiso decir J. Attali es que el ataque israelí y sus consecuencias son tan “insignificantes” como puede ser un cabezazo o una piña en un partido de fútbol. En segundo lugar, reconoce que la agresión israelí, ya en ese momento (20 de julio), era atroz pero que se puede "perdonar" al estado sionista tan fácilmente como perdonaríamos a un futbolista por una reacción brusca. De este modo es lo mismo perdonar a Zidane que ser cómplice de una masacre intencionada.
Pero esto no es todo, el artículo continúa y aclara “que el mundo no responde a las mismas reglas que el deporte, lugar de un ideal fantástico, y que no hay una organización capaz de imponer sanciones a las naciones o excluirlas por un tiempo de las instituciones internacionales, como lo es para un futbolista o para un club”. Esta “pequeña” diferencia entre el mundo del deporte y el mundo real, aparentemente, es la única objeción que encuentra para no poder afirmar que el paralelo es “perfecto”. “Entonces, –concluye al fin- en lugar de perdonar tan fácilmente a Zidane por haber enviado al deporte a la jungla de la historia, hay que soñar con una organización internacional eficaz, a través de la cual sería posible arbitrar y obtener reparación por todo atentado contra la paz. Ese era el ideal de la ONU. Que eso sea realidad va a ser mas difícil que ganar la copa del mundo.” Efectivamente, la organización con la que sueña “Jacquie” ya existe (la ONU) y como él dice, implícitamente, es totalmente ineficaz. Pero no está para nada claro algo: ¿Si esta “nueva” organización ya existiera quién debería ser sancionado en este momento? ¿Acaso Israel? Porque si es así, la ONU ya tiene la capacidad de hacerlo; el problema es que esta organización solo sanciona económica, militar y políticamente a las “pequeñas” naciones como Cuba, Irak, Irán, etc. mientras que las grandes potencias imperialistas y sus socios como Israel gozan de una completa impunidad.
Evidentemente, hay que crear una nueva organización de naciones capaz de sancionar a los agresores y explotadores, en la que ningún país tenga derecho al veto y sobre todo en la que sea la clase obrera la que mande. ¡Pero esto solo será posible cuando el proletariado se despierte y entienda cuál es su rol en la historia de la humanidad y tome las riendas de la política, la economía y la cultura; cuando los pueblos se unan para derrocar a las burguesías de sus pedestales bañados de “sangre, sudor y lagrimas” obreras, para así acabar con la dictadura del imperialismo en el mundo!

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